Pensiones

¿Qué me conviene más para mi pensión, un fondo privado o un fondo público?

 

Eso depende de varios factores: tu edad actual, aquella en la que quieres dejar de trabajar y la cantidad de dinero que cada mes aportas al fondo de pensiones como empleado o trabajador independiente.

En Colombia, sin importar el tipo de fondo de pensiones al que estén afiliadas, las personas pueden pensionarse al cumplir cierta edad: 57 años para las mujeres y 62 años para los hombres. En el único fondo público del país, que es Colpensiones, también se exige haber completado 1.300 semanas de cotización. Pero en los fondos privados, como Porvenir y Old Mutual, las semanas cotizadas no se consideran, sino el dinero que cada persona haya ahorrado.

Un fondo privado opera con el sistema de capitalización individual, en el que cada quien aporta para su propia pensión en una cuenta de ahorros personal, a donde van a parar los aportes obligatorios establecidos por la ley y los aportes voluntarios que el afiliado quiera hacer.

Además, en un fondo privado, las personas deciden cómo capitalizar sus ahorros para que crezcan. Por eso los fondos privados de pensiones ofrecen a sus afiliados invertir en portafolios de variada rentabilidad, según el riesgo. Esto significa que en un fondo privado eres tú quien determina la pensión que recibirás, pues está en tus manos decidir el monto del ahorro que cada mes haces y cómo lo invertirás.
También puedes escoger en cuál fondo privado quieres estar, pues todos no son lo mismo. Al seleccionar uno, debes ver bien qué tan sólido es (por ejemplo, tiempo en el mercado, grupo económico al que pertenece), cuán responsable es en manejar los portafolios de inversiones (para eso hay entidades que califican a los fondos y cuya información es pública) y cuánta rentabilidad ha dado y da actualmente (estos datos los suministran la Superintendencia Financiera y los mismos fondos).

Un fondo público de pensiones funciona con carácter solidario, es decir que los trabajadores activos aportan una porción de su ingreso para sostener a quienes ya se han jubilado a causa de su edad, con la promesa de que cuando lleguen a viejos y se retiren, habrá otros que sigan aportando por ellos.

Habitualmente, para mantener este esquema, los fondos públicos de pensiones están respaldados por el Estado y hacen inversiones de bajo riesgo con las que obtienen rentabilidades muy moderadas. Acá no hay la posibilidad de que los afiliados decidan cómo capitalizar sus ahorros. Sin embargo, el monto de la pensión está preestablecido, así que saben cuánto recibirán.

Una diferencia adicional entre el fondo de pensiones público y el privado es lo que sucede con los aportes cuando el afiliado fallece. En ambos tipos de fondos, si el afiliado tenía cónyuge, hijos (menores de edad, discapacitados o estudiantes hasta los 25 años) o padres dependientes, sus aportes se convertirán en una pensión de sobrevivencia y ellos la recibirán. En cambio, si el fallecido no tenía esos beneficiarios, el fondo público no devuelve a nadie el dinero aportado, cosa que sí sucede con un fondo privado, donde todos los aportes y sus rendimientos son heredados a los familiares hasta quinto grado de consanguinidad.

Escoger el fondo de pensiones es un asunto muy serio porque después de pensionarte puedes vivir muchos años y deberás contar con dinero suficiente. ¿Te imaginas cuánto valdrá sostenerte durante 15, 20 o más años? Requerirás un capital enorme y para eso tendrás que llevar a cabo un plan de ahorro e inversión muy bien manejado.