Pensiones

¿Qué pasaría con tu familia si falleces hoy?

 

Nadie tiene la vida comprada, versa un dicho popular, y cuando uno de los miembros de una familia fallece, el impacto es inconmensurable para los demás. No solo a nivel emocional, sino también económico si de esa persona dependían otras, como hijos, padres, pareja.

Por eso, si tus seres queridos dependen de ti económicamente, es tan importante que tengas algo cierto que dejarles. Si eres inmensamente rico y conservas tu fortuna, estarás tranquilo porque esas personas tendrán todo cuando faltes. Pero si no lo eres, al menos debes contar con un seguro de vida y estar cotizando para pensión. Así que si no tienes uno u otro, es el momento de conseguirlos.

Por ley, los aportes a los fondos de pensiones de una persona que fallece protegen a sus seres queridos, siempre y cuando el fallecido haya cotizado mínimo 50 semanas durante sus últimos tres años de vida. Estos familiares son beneficiarios y pueden recibir una pensión de sobrevivencia, cada mes, así:

  • De por vida: el cónyuge (pareja permanente, mayor de 30 años o que haya tenido hijos con el fallecido) o los padres (si la persona no tenía cónyuge).
  • Temporalmente: hijos menores de edad, hijos hasta los 25 años si estudian, hijos inválidos mayores de edad. Cuando el fallecido no tenía hijos, cónyuge o padres con derecho, la pensión temporal puede adjudicarse a un hermano inválido, mientras subsista su condición de invalidez.

En cambio, cuando una persona toma un seguro de vida, escoge con total libertad a sus beneficiarios, no hay restricciones de edad, parentesco, ni invalidez; lo único que debe hacer es proporcionar los nombres y números de identificación completos y exactos, aparte de determinar un porcentaje para cada uno. Así, al fallecer, los beneficiarios reciben el dinero como la persona decidió.

Otro dicho popular es que más vale prevenir que lamentar, pero cuando uno muere ya no es capaz de lamentarse por nada, entonces lo mejor que puedes hacer ahora, que estás vivo, es garantizar que esas personas que adoras y dependen de ti puedan seguir sus vidas, sin mayores tropiezos que el dolor de tu ausencia.